La exfoliación, si bien es conveniente realizarla con productos determinados para esa función, se da continuamente en la vida cotidiana. Cuando se lava la cara, se pasa una toalla por la misma, o cuando una se pone alguna prenda que pasa por la cabeza, se está exfoliando levemente la piel. 

Para obtener óptimos resultados es necesario contar con productos de calidad para el proceso exfoliante, los cuales pueden conseguirse en diversas presentaciones y fórmulas de acuerdo a las necesidades de cada tipo de piel. 

Los exfoliantes más económicos suelen contener partículas exfoliantes de menor calidad, como nueces o almendras, que al ser elementos puntiagudos (microscópicamente hablando), laceran la piel y dejan los poros abiertos para el ingreso de agentes o agresiones externas, como las bacterias. Por eso es recomendado utilizar los mejores productos del mercado, que son aquellos que contienen ingredientes alfa o beta hidroxi-ácidos, óxido de aluminio, granos de polietileno, salvado de arroz o rosa mosqueta. 

No se recomienda la utilización de esponjas para la aplicación del exfoliado, ya que al mantenerse húmedas y con piel muerta introducida en ellas, son una inminente fuente de proliferación de bacterias. Es mejor utilizar cepillos de nylon en los que las bacterias no pueden existir. 

Si se desea exfoliar directamente con las manos, para hacerlo correctamente se deben aplicar movimientos delicados con los dedos, que vayan en forma circular ascendente desde la zona de la nariz hacia el resto del rostro. Es recomendado utilizar un solo dedo para trabajar las zonas con espinillas, como en el centro del a nariz. 

Si se tienen imperfecciones en el rostro, como granos, cicatrices o enrojecimientos, en el momento de la exfoliación se debe tener cuidado de no aplicar los productos sobre éstos. 

Si lo que se tiene es una piel grasa se debe prestar especial atención a la frecuencia en la que se aplica el exfoliado, ya que si se realiza con demasiada insistencia se puede lograr un efecto rebote y que la piel genere más grasitud para contrarrestar el sebo perdido en exceso. Es necesario ante todo la moderación y el cuidado en la aplicación para no agredir a la piel.  

Se recomienda mantener una frecuencia en la aplicación de una vez al mes, ya que de hecho la piel de nuestro cuerpo se renueva entre los dieciocho y veintiocho días. Por eso es ideal no excederse en la exfoliación, y esperar a que realmente haya nuevas capas de células muertas que remover, sino se puede dañar la capa externa de la piel que sirve para proteger de las agresiones diarias que se reciben.

Si tus dientes están amarillentos o manchados y eso te causa complejos, vamos a darte algunas soluciones caseras para que puedas lucir una linda sonrisa.

Para tener dientes blancos es fundamental cepillarlos, como mínimo, 3 veces por día y utilizar hilo dental para quitar restos de alimentos que se depositan entre los dientes.

Es importante realizar la higiene bucal con paciencia cepillando bien cada diente para evitar que se forme la placa bacteriana, si no se tiene esta precaución la placa se va adhiriendo a los dientes y se transforma en sarro.

Debes saber también que el café y el cigarrillo producen manchas en los dientes difíciles de quitar, si no puedes evitar su cosumo al menos cepilla los dientes con más frecuencia.
A continuación te sugerimos unas viejas recetas caseras para blanquear los dientes, no se puede abusar de su utilización para no dañar el esmalte que los recubre.

* Cepillado con sal fina y limón.
En un recipiente pequeño (no metálico) se coloca una cucharadita de sal fina y se van agregando gotas de limón hasta formar una pasta.

Las cantidades en si no tienen importancia siempre y cuando haya la suficiente cantidad como para mojar el capillo varias veces.Esta preparación tiene buenos resultados para quitar manchas en los dientes , se coloca en el cepillo y se procede cepillando cada diente, poniendo énfasis en los lugares con manchas o zonas más amarillentas.La sal fina actúa como abrasivo y el ácido del limón actúa quitando las manchas.Se debe tener cuidado de no friccionar las encías con esta pasta para no causar irritaciones.

* Cepillado con bicarbonato y limón
 El bicarbonato es usado comunmente para blanquear los dientes y puede ser utilizado de varias maneras.Como solución para dientes manchados indicamos que se utilice con limón, si los dientes están amarillentos puede ser utilizado solo y si lo que se desea es mantener los dientes blancos puede ser mezclado con la pasta dental normal y realizar el cepillado habitual con esta mezcla.

* Enjuagues con agua oxigenada
No más de tres veces por semana se puede utilizar el agua oxigenada de 10 volúmenes (no más alto porque quema) como enjuague bucal, reteniendola en los dientes por aproximadamente 30 segundos, luego se tira y no se enjuaga.Es conveniente realizar este procedimiento luego de la última cepillada dental, antes de dormir.

* La pulpa de fresa
Se toma una fresa o frutilla y se aplasta con un tenedor hasta formar una pasta, luego se coloca sobre el cepillo y se procede a la limpieza de los dientes utilizandola en lugar del dentífrico común.

 

Fuente: paraellas.net

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